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EDUARDO SALASDEBERRY Y CARAVACA, UN BENEFACTOR

 
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Edno Azzuri
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Registrado: 08 Apr 2005
Mensajes: 64

MensajePublicado: Mon Oct 10, 2005 1:17 pm    Asunto: EDUARDO SALASDEBERRY Y CARAVACA, UN BENEFACTOR Responder citando

El mensajero es un muchacho joven con perilla y un arito de oro que le atraviesa el labio. Lleva un sobre grande y plastificado del que lee un nombre que se supone es el mío.

- ¿Salvador Montalvo?.
- Montalvo, no esta- le digo- pero sí te sirve Montalbán lo recojo yo que soy su primo.


Le doy dos euros de propina y se va silbando una cancioncilla que no para de sonar por la radio. El sobre lleva una pequeña señal de color rojo que indica por donde debe uno tirar para rasgarlo. Lo intentó pero no puedo. Vuelvo a intentarlo con más fuerza y nada. Esta vez voy hasta la mesa, dejo el sobre encima y utilizo la paciencia, pero sigue sin abrirse y, por último, con los caninos perforo ligeramente el plástico, introduzco el dedo meñique y, por fin, consigo abrirlo. Dentro hay otro sobre amarillento con sólo dos letras E. S., lo abro – esta vez sin dificultad alguna- y aparece una cartulina de buena calidad, gruesa y con trama.

Estimado Señor Montalbán:

He tenido noticias suyas por el Alcalde, el cual me ha hablado de usted en términos elogiosos y como quiera que yo soy un hombre de los que me gusta comprobar por sí mismo la realidad de las cosas, decidí comprar sus dos novelas y leerlas de un tirón. Tengo la obligación, debido a mi sinceridad, de decirle que, sí bien no he disfrutado con ellas, más por los asuntos que trata que por otra cosa, le reconozco su buen hacer como escritor.

Se preguntará por qué no he leído alguna de sus columnas semanales en La Voz del Mar, como verá intentó obtener toda la información posible de las personas por la que me intereso. Pues bien, desde hace ya muchos años decidí que sólo leería la prensa económica, la de color salmón para que me entienda y, por ello nunca, jamás, desde entonces he leído ningún periódico internacional, nacional o local.

Expuesto todo lo anterior estoy muy interesado en poder hablar con usted y proponerle un negocio rentable para ambos, para mí porque hará realidad un sueño y, para usted, porque le garantizo unos emolumentos justos.


La carta acababa fechada y firmada por Eduardo Salasdeberry y, más abajo, el nombre de su secretario y un número de teléfono para concertar la cita.

El apellido me sonaba pero lejano, aunque también podía ocurrir que, simplemente, su sonoridad le gustase a mi cerebro. Salasdeberry, Salasdeberry. Busqué en Google pero, era la primera vez que ocurría, no salía absolutamente nada. Ni una sola entrada, ni una. Me fui hasta el periódico para pedir cualquier información. En los archivos todo lo que tenían consistía en una pequeña ficha personal – Eduardo Salasdeberry y Caravaca, nacido en Sevilla en 1925. Viudo. Casado en segundas nupcias. Dos hijos del primer matrimonio. Empresario –. Eso era todo, o sea nada.

Mario habla por teléfono y me indica que pase y me siente. Espero un rato. Tiene la mesa ordenada con abultadas columnas de papeles. Discute con alguien acerca de un artículo que por lo visto no le ha gustado a ese alguien y exige una rectificación. Mario asegura que el periódico no se retractará de nada de lo escrito y acaba diciendo que el departamento jurídico esperara noticias. Cuelga con un golpe el teléfono y permanece un rato con la cabeza apoyada entre las manos hasta que pulsa el interfono y dice:

- Luisa, por favor, dos cafés y ninguna llamada hasta nuevo aviso. ¿Qué pasa?- me dice.
- ¿Conoces a un tal Eduardo Salasdeberry y Caravaca?
- Claro, un insigne vecino de Bellaterra, un benefactor del ayuntamiento muy bien relacionado con nuestro querido alcalde. ¿Conoces la urbanización Mar Brava?- asiento. La urbanización Mar Brava es un conjunto de apartamentos y chalets construidos alrededor de un lujoso campo de golf y que ocupa, en contra de la ley de costas, una considerable porción de playa- Pues Mar Brava lo creó nuestro prohombre Salasdeberry con la aquiescencia del alcalde.
- ¿A cambio de qué?
- A cambio de dinero, nen. Nuestro alcalde es independiente y las campañas las paga prácticamente Salasdeberry. Bueno, el polideportivo también lo construyo él de manera desinteresada, ya sabes.
- ¿Y eso es todo?
- Eso es todo lo que sé y, como rumor sin confirmar, también puedo decir que parece implicado con los rusos para construir por toda la costa, pero esto último es “off the record”.

Me despido y me marcho pero antes de atravesar la puerta Mario me alcanza con su voz de barítono “¿Y de lo de los chinos, qué?.”, le contesto sin dejar de caminar “Hace unos días estuve cenando en un chino” y me voy.


La voz del secretario es una voz recia, joven, de hombre bien educado. Le imaginó detrás de una mesa clásica de roble, tal vez caoba y sentado en una silla imperio. Consulta su agenda y me cita para la mañana siguiente a las doce del mediodía.


Son las ocho cuando suena el timbre de la puerta. Me ha sobresaltado porque estaba medio amodorrado en el sofá con un libro imposible entre las rodillas. Es Claudia. Me da una invitación para la apertura de su tienda, el sábado que viene. La invito a pasar y me dice que no pero insisto y pasa. El gato se acerca, regatea entre sus piernas y se deja acariciar. Nos sentamos, pregunto si quiere tomar algo y sirvo un poco de vino blanco para ella y un vodka para mí. Ve el libro, lo coge, lee el título y me pregunta.

- ¿Qué tal esta?
- Mal pero es un autor de mucho prestigio el tal Pynchon, léetelo. No pienso acabarlo.
- ¿Vendrás?
- ¿A la inauguración? Claro, no pienso perdérmela.
- Gracias, eres el único amigo que tengo aquí

La noche en que fuimos a cenar al Cielo del Emperador bebimos un poco más de la cuenta y estuvo bien. Ambos hablamos de nuestro pasado y de cómo llegamos a este sitio, de nuestras frustraciones pasadas y de las esperanzas futuras. Hablamos hasta que nos echaron y luego paseamos despacio haciéndonos confidencias. Cuando volvimos a los Solmar era muy tarde y estábamos cansados. Nos besamos en el portal, sin avidez alguna pero buscándonos con la consistencia de los que se saben solitarios. Debía ser pronto para pasar a mayores y ambos lo entendimos cuando nos dijimos adiós en el ascensor. Creo recordar que mientras me dormía Claudia lloraba en el piso de arriba.
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malu
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Registrado: 26 Mar 2005
Mensajes: 128

MensajePublicado: Tue Oct 11, 2005 3:58 pm    Asunto: Responder citando

Se te sigue leyendo-
Malu
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malu sin acento
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Edno Azzuri
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Registrado: 08 Apr 2005
Mensajes: 64

MensajePublicado: Tue Oct 11, 2005 5:23 pm    Asunto: PARA MALU Responder citando

Y yo a ti, Malu, pero me gustaría leerte más

un beso, Edno.


(Por cierto, de los helados ¿ni hablamos, no?)
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malu
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Registrado: 26 Mar 2005
Mensajes: 128

MensajePublicado: Tue Oct 11, 2005 7:36 pm    Asunto: Responder citando

estoy sosa sosa sosa
Pero vamos si, cambiamos helado por coffe break
Besos
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malu sin acento
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