El Rey del Invierno

Crónicas del Señor de la Guerra I

por Sanan

 

 Extraño es recomendar la lectura de una trilogía cuando solo se ha leído el primer libro. Pero creo que es una sugerencia válida, dado que el primer tomo es tan interesante y las expectativas creadas sobre los otros dos tan buenas, que considero oportuno hacerlo así.

  P rimero, unas notas sobre el autor. Bernard Cornwell es un conocido escritor de novela histórica, principalmente por su serie sobre el fusilero Sharpe en las guerras napoleónicas. También escribió otra sobre la guerra de los cien años, y algunos libros más que referencio en la bibliografía recopilada al final de este escrito. Lo primero, manifestar que si ya conocéis alguna de sus obras -las mas difundidas son las de Sharpe-, indicar que el volumen que nos ocupa es mucho mejor, superior a ésta en casi todos los aspectos. Paradójicamente,  se trata de un relato con menor carga histórica, con más elementos ficticios, pero, al mismo tiempo, con mayor apariencia de realidad.

  La trilogía se centra en el mundo artúrico, pero con una visión diametralmente opuesta a lo que tradicionalmente estamos acostumbrados a leer o escuchar. En el primer tomo (y por lo que sé, también en los otros dos), Cornwell  retrata una sociedad y una época en la que no tienen cabida ni los caballeros andantes ni los amores corteses ni nada de todo lo que rodea la tradicional leyenda del Rey Arturo. La acción transcurre en la Britania del siglo V, en un momento en que la romanización, fruto de la invasión, va desapareciendo, al mismo tiempo que se produce un rebrote de la religión tradicional, pero, a la vez, las dos retroceden ante el empuje de un cristianismo pujante, marrullero y obsesionado por controlar el poder (debo confesar que esa crítica a la religión cristiana, o, mejor dicho, a sus métodos, hace, a mi parecer, mas interesante la historia).

  Durante el desarrollo de la trama, nos acercamos al centro de un quíntuple choque de civilizaciones. Cuatro de ellas están explícitas en la trama: la de los britanos, la de los invasores sajones, el resto de la cultura romana que aún se mantiene a duras penas, y un incipiente, pero muy fuerte, cristianismo. No es difícil, ante todo este entramado, chocar con un relato plagado de traiciones, conjuras, contraalianzas, políticas enrevesadas, batallas que se deciden por el cambio de alianzas, y muerte.

  La quinta no se lee porque no está escrita, pero sí aparece en la mente de los lectores: la idea del Rey Arturo, Avalon y la Tabla redonda que tenemos fijada en nuestro subconsciente colectivo, gracias a Sir Thomas Mallory, Steinbeck y seguidores, no se adecua a la que ahora estamos conociendo. A pesar de toda la sangre, sudor y lágrimas (© Churcchill) que destilan sus páginas, la mayor conmoción la sufre el lector al enfrentarse a esas dos visiones tan antagónicas: la de un Lancerot paradigma del caballero andante y la del Lancerot de Cornwell, sinvergüenza, cobarde, mentiroso e intrigante (un simple ejemplo: prácticamente todos los protagonistas no son lo que siempre nos han contado que eran).

  Existen, también,  “malos” y “buenos”, pero es dificultoso distinguirlos (sobre todo comparando sus acciones), que solo la identificación que provoca el autor con el Rey Arturo y sus aliados, hace que los lectores tomen partido. Objetivamente, los contendientes son intercambiables: para un campesino de esa época, el que su aldea fuera ocupada por las huestes de “XXXX” o por las de “YYYY”, era indiferente, porque el resultado es el mismo: cadáveres y destrucción.

   Cornwell demuestra una inusual maestría  al explicar, guiar y hacer entender la maraña de coaliciones, políticas y traiciones, ayudando a los lectores a no perderse. Igualmente, resurge esta cualidad narrativa cuando describe las batallas (uno de los mayores puntos fuertes de Cornwell), de tal modo que quién lo lee pasa a formar parte de ellas. Solo que, al contrario de los que si están, no reciben ninguna herida... física. A veces da la impresión de que el relato ha sido patrocinado por la Asociación Inglesa de Fabricantes de Impermeables (prendas muy útiles para evitar las manchas de sangre; ya se sabe que son muy difíciles de limpiar).

  La magia existe, está presente en toda la ficción, pero se trata de una mera presencia. Los personajes creen en ella, sea magia de druidas o cristiana. Importa poco que sea verdadera o no: lo trascendente es que todos confían en ella y, por tanto, es efectiva. Un punto muy interesante es la descripción de cómo el cristianismo “invade” todos los aspectos de esa sociedad,  la forma en que lo hace (muy divertida la historia de cierta zarza), y las consecuencias. Podemos extrapolar esos inicios y dar explicación a la aparición de ese agujero negro de la historia que fue la Baja Edad Media.

  También se observa cierta dicotomía en la narración; por una parte se nos recuerda que el conocimiento y la culturización son las bases de la civilización, pero, al mismo tiempo, se trata de un libro militarista, en el sentido de que solo con la fuerza de las armas se puede mantener la paz. A pesar de todas las buenas y grandilocuentes palabras que pronuncian los protagonistas, subyace la realidad, una y otra vez: no importan los habitantes, lo importante es el territorio.

  De lo expuesto anteriormente se desprende que, en general, la lógica interna del libro se sostiene brillantemente, pero hay algunos episodios narrativos que, en mi opinión, se contraponen. Hago referencia, entre otros, a cierta decisión del Rey Arturo que desencadena el verdadero conflicto y causa una ingente cantidad de problemas, aunque esto puede presentar una doble lectura. Por un lado, la de una inconsistencia en el razonamiento argumental del libro y, por otro, que Arturo es un personaje que rezuma humanidad y, como tal, lleno de contradicciones. No es un ser plano, ni un semidiós, pero presupongo que cada una de las personas que lea esta novela, obtendrá su particular visión sobre lo que acabo de comentar. También produce una cierta extrañeza la trayectoria vital  del personaje que cuenta la historia mediante “flash-back”, pero en este caso opino que es un “truco-anzuelo” del autor para aumentar el interés. Y por último, solo un episodio más de estas características: la primera aparición física de Merlín, sobre todo con relación a cierto hallazgo; en este caso no encuentro excusa convincente, ya que se trata de una simplificación ilógica.

  La impresión general que se obtiene, a medida que se adentra en sus páginas, es que tal  vez Arturo no existiera, ni los hechos que se relatan tampoco; pero, si fueron realidad, es mucho más probable que transcurrieran así, y no en la forma tradicional que conocemos por lecturas anteriores o visiones de Hollywood.

  Al final del libro se incluye una explicación del autor sobre la “verdad histórica” que rodean  esos sucesos (costumbre muy de agradecer, habitual en los libros de Cornwell), que es de gran utilidad  para ubicar en su contexto los supuestos acontecimientos.

  Y ahora, una breve explicación sobre las razones por las que solamente puedo recomendar el primer tomo. Me gustó tanto que, aún disponiendo de los otros dos, he ido retrasando su lectura. En primer lugar, para prolongar esa expectación que supongo conoceréis tan bien como yo y, después, por mi desconfianza ante las continuaciones, ya que la mayoría de ellas están motivadas, estrictamente, por cuestiones comerciales (aunque, en este caso, todos los indicios están en contra de esta ultima opinión).  Finalmente, por la sospecha de que gran parte del atractivo de esta obra narrativa, radica, precisamente, en su visión alternativa de las leyendas artúricas, factor que podría atenuarse en los volúmenes siguientes. Pero bien cierto es que no tendría porque ser así, y que esa característica puede ayudar a mantener muy viva la necesidad de desentrañar lo que a continuación ha de acontecer, ya que la trama  que se describe contiene los elementos necesarios y suficientes para mantener el interés de los siguientes tomos de la trilogía.

 

·        Título: El rey del invierno (Crónicas del Señor de la Guerra I)

·        Autor: Bernard Cornwell

·        Año publicación (original): 1995

·        Editorial: Quinteto

·        ISBN: 84-7669-548-9

·        Páginas: 619

·        Precio (orientativo): 8,95 €

·        Edición electrónica disponible en la red (427 Kb comprimido, 1.086 Kb después de descomprimir)

 

Datos de los otros dos libros de la serie:

 

·        Título: El enemigo de Dios (Crónicas del Señor de la Guerra II)

·        Autor: Bernard Cornwell

·        Año publicación (original): 1996

·        Editorial: Quinteto

·        ISBN: 84-7669-543-8

·        Páginas: 574

·        Precio (orientativo): 8,95 €

 

·        Título: Excálibur (Crónicas del Señor de la Guerra III)

·        Autor: Bernard Cornwell

·        Año publicación (original): 1997

·        Editorial: Quinteto

·        ISBN: 84-7669-558-6

·        Páginas: 588

·        Precio (orientativo): 8,95 €

 

Bibliografía de Corwell y otros datos (castellano):

 

http://usuarios.lycos.es/cornwell/

 

Pagina Web oficial del autor (ingles):

 

http://www.bernardcornwell.net/

 

Pagina Web no oficial (ingles):

 

http://home.att.net/~bcornwell/

 

Dirección de descarga electrónica:

 

 http://rt001pvr.eresmas.net/binovhis.htm

 

 Recomiendo, encarecidamente, la compra del libro, dado que es una verdadera tortura el leer casi setecientas páginas en un ordenador. Además, esta versión contiene algunos errores de escaneado, pero, por sí alguien desea hacer así su lectura, aquí esta. Además, es útil también para poder hojear algún capítulo y comprobar si esta es “vuestra” novela.

 

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